viernes, 31 de agosto de 2007

Canguros y Son Goku

Bien, bien, ya iba siendo hora de actualizar, fervientes seguidores. Hoy os hablaré de los canguros y Son Goku, los especímenes con los que el DS se topó en Munich.

Canción porqué sí: ¡escúchala mientras lees!


Empezamos por Son Goku, del cuál hay menos cosas que contar, pero que nos marcó profundamente: después de andar durante un buen rato desde la estación Hauptbanhof de Munich hasta el albergue A&O, conseguimos al fin entrar en la habitación. Dentro, había una sola persona, un chico de unos 20 y poco años, rubio, con el pelo bastante desordenadillo, tumbado en la cama con cara de haber estado tres días seguidos de fiesta. No nos respondió cuando le dijimos hola, a pesar que estaba despierto, aunque se debía estar cagando en nuestras putas madres. Al cabo de un rato, después de instalarnos y tal, salimos. Esa fue la primera y última vez que le vimos. Sin embargo, cambió para siempre el rumbo de nuestro Interrail, y probablemente de nuestras vidas.


Son Goku en el bar

Se convirtió rápidamente en nuestro ídolo: quisimos ser como él. Más cuando al día siguiente vimos que, al marcharse del albergue, se había dejado calcetines tirados por los suelos, algo de ropa y sobretodo monedas danesas, lo cual nos hace sospechar que era danés (a pesar que no llevaba la típica caja de metal con galletas de mantequilla, que están tan buenas). Desde el mismo momento en que le vimos, nuestro propósito fue ser tan fiestero como imaginamos que lo era él, que dormía durante la tarde y vivía por la noche. Inventamos toda su vida, ya que no le conocíamos, ni siquiera nos habló. Pero eso no fue impedimento, ya que seguro que lo que nosotros nos inventamos no iba tan desencaminado con la realidad. No sé quién le puso Son Goku, diría que el Iñaki, pero fue un fijo en prácticamente todas nuestras conversaciones interraileras.



¡Son Goku de fiesta neeeeeeeeeeeeeeen!

Los canguros son aparte: especímenes de otra parte del globo, empeñados en llamarnos "fellas", que se pronuncia "felas" y que en castellano pues no queda especialmente bien, pero vaya... Por lo que pudimos comprobar, el macho canguro está interesado en cosas similares al macho humano: el deporte y salir de fiesta a beber. En cambio, el especimen femenino puede resultar algo difícil de ver a los ojos occidentales: suele dormir unas 15 horas diarias y poner cara de rancia extrema durante las horas que no duerme, como si estuviera enfadada por no estar durmiendo (que sería posible, mientras está despierta no está durmiendo y se consideran horas perdidas de sueño, obviamente).

Eran unos seres curiosos que comían bocadillos de plátano (desconocemos si era canario, pero seguro que no, porqué no tenían tanta clase) porqué no tenían dinero para salir a comer fuera. Llevaban dos o tres semanas volteando por Europa y seguían dando muestras inequívocas que no se habían adaptado al viejo continente. Ah, tenían nombre: el era Adam y ella... nadie lo sabe, porqué era una rancia, aunque no estuviese mal (¡qué sensación estar analizando físicamente a una persona delante de su cara y que no se entere de nada!).


Canguros, hábitat natural

Por lo que parece son especímenes de clima cálido y no acababan de acoplarse al frío verano de Munich, por eso el canguro macho se pasaba horas mirando en una guía de Europa las páginas de España, mientras su compatriota femenina dormía. Quizás por eso se quedó más que contento con nuestra exhibición de folklore básico español, con grandes hits como "Me estoy quitando", y similares. Aunque terminamos de ganárnoslos cantando "Ichuguanabimailova", canto inglés de épocas remotas, que podéis escuchar algo más arriba.

Otro signo inequívoco de los canguros era el antifaz al más puro estilo "Fantasma de la Ópera" que utilizaban para dormir y unos tapones para los oídos, que no le impidieron a la cangura escucharnos tomando unas cervecitas en el balcón y al canguro no le impidieron ver ni oir cuando se caía Iñaki... ¡Cosas de la vida!


Nuestro sueño

Y bien, de momento esto es todo. El próximo post que haré será ya sobre Praga, en principio. ¡Hasta entonces, leednos y esperar otra tanda de nuestras absurdas absurdidades!

martes, 21 de agosto de 2007

Meme + Chorradillas sueltas por ahí...

Bueno, después de unos cuantos días de concurso interrailero de postales, procedo a dar la clasificación parcial a día 21 de agosto a las 13:21 horas.

1.- Andrea (5 comentarios)
2.- Montse (3 comentarios)
3.- Ana (2 comentarios)

No hay más puestos a partir del 3, porqué nadie más que estas tres MUJERAZAS han posteado. ¿A qué están esperando los hombretones?

Y para seguir, haremos (haré...) un meme que nos ha mandado Andrea, a ver qué puedo rellenar...

¿Cuánto tiempo llevas como bloguero?
Pues yo, a título propio, llevo casi un año con mi otro blog ('mo NO FANSUB), pero en aquel básicamente hago mis subidas de series asiáticas, no explico cosas de mi vida. Con este pues llevamos desde una semanita o dos antes de irnos de Interrail, así que desde finales de junio. Para mis compañeros, que yo sepa, este es su primer blog.

¿Cómo te enteraste de la existencia de los blogs?
Sobre mis compañeros no puedo hablar, ya que no lo sé. Yo empecé leyendo algunos típicos, como el de Viruete, Javi Moya o el de Kirai. Soy un bloguero silencioso, normalmente así que sólo leo.

Numera los 5 blogs que sigues diariamente.
Diariamente ninguno, para que nos vamos a engañar... Los que más suelo seguir son Viruete, MontseAkane, Kirai, Ajapón, Pepino, y Javi Moya.

¿Eres lector anónimo de algún blog?
De todos los nombrados anteriormente, no suelo comentar en ninguno, aunque me los leo religiosamente y hago caso a sus muchos consejos blogueros.

¿Algunos blogueros que te despierten especial simpatía?
Andrea es un cielo, y también tiene un blog muy entretenido (aparte que le encanta la Polenta y sólo por eso merece ser venerada por los siglos de los siglos). MontseAkane tiene un estilo de escritura muy bonito y suele ser muy perfeccionista con todo lo que hace. Y bueno, sobre Kirai pocas cosas se pueden decir que no se hayan dicho en todas partes, el tío es un crack, le gusta lo que hace y a los que lo leemos nos encanta. También está el semi-blog de Yoli, que no se sabe cuando lo volverá (o si lo volverá) a actualizar, pero que tenía buena pinta... Y por último los de Ferri, el de doramas que lleva tiempo sin actualizar y el de su viaje a Japón, que también suelo leer de vez en cuando.

¿Con que cinco blogueros te irías de fiesta?
Con lo que cuentan y él mismo cuenta de él, creo que no me resistiría a irme de fiesta con Alain-kun y, si quisiera salir de tranquis para charlar sobre bizarradas, creo que Viruete o Pornosawa (a pesar que creo que no tiene blog... si es así, se agradecería que me dieras la dirección, porqué me meo con sus artículos para Viruete). Y bueno, como no me salen cinco, diré mis dos compañeros interraileros, que también son blogueros y con los que siempre es genial irse de fiesta.

¿Con qué tres blogueros pasarías una noche de locura sexual?
Dado que sólo sigo dos blogs escritos por mujeres y ambas tienen pareja (marido en el caso de Andrea y pareja estable en el caso de Montse), me decanto por no hacer comentarios al respecto sobre esta pregunta... Bueno, también están las señoritas Kiwi y Pye del blog
一リットルの涙 pero como no hablan especialmente de su vida privada, pues no sé si arriesgarme a decir nada... Quitando eso y quitando a la componente femenina de Pepino y a Ayumi, la señora de Alain-kun, no conozco muchas mujeres blogueras (Ayumi ni siquiera es bloguera, pero tiene un club de fans, casi, por todas las veces que Alain pone fotos).

¿Te has enamorado de algún bloguero?
Parafraseo a Andrea: "
No, la verdad que no, el amor es una energía que necesita mucho más que unas letras en un monitor para manifestarse de forma verdadera..."

¿Estás satisfecho con tu blog?
Si le dedicara algo más de tiempo, seguro que podría ser más bonito, pero no tengo ni tiempo ni ganas ni talento como para hacerlo ser algo más bonito.

Elige entre 3 y 5 blogueros para que contesten las preguntas
No tengo tanta confianza con la mayoría de blogueros como para que respondieran el meme, así que lo dejaremos en blanco...

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En otro orden de cosas, tengo noticias fresquitas: nuestro componente interrailero Marín, que se había ido de crucero (¡el tío!) ya está de vuelta, le damos la bienvenida. Y como no podía ser de otra forma, ¡ha comido Polenta! Pero Iñaki y yo no pensábamos quedarnos atrás, así que Iñaki compró el otro día en el Alcampo, Polenta de la marca Pronta Presto o algo así, que cenamos entre él y yo, básicamente, el sábado por la noche.

Hemos llegado a la conclusión que no sabemos hacerla, porqué sale bastante ranciota, ¡qué le vamos a hacer! El Iñaki la ahogó en salsa picante para Doritos y así se la comió; yo fui un poco más respetuoso y me la comí a palo seco, cómo un verdadero hombre. A ver si este fin de semana, que hay F1, hacemos una polentilla buena y nos la comemos de mientras.

Y bueno, nada más por el momento, prepararé el post sobre Son Goku y los canguros para dentro de poco, y a ver si mis compañeros se animan a escribir alguna cosilla más, ¡increpadles!

sábado, 11 de agosto de 2007

Munich-strasse

Bien, turno hoy de hablaros de la segunda ciudad que visitamos: Munich.

Canción de Munich (ya sé que esta no estaba en la PSP, pero no me negaréis que fue un clásico): ¡escúchala mientras lees!



Salimos desde Venecia el día 11 por la mañana, desde la estación de Santa Luzia. Paramos en Verona para cambiar de tren, que nos llevaría hasta Munich. Durante el trayecto, fuimos con unas señoras bastante curiosas y graciosas, que no podían aguantarse la risa con nuestros intentos de hablar el alemán: teníamos una guía de esas de "conversación en alemán" e intentamos decir el mayor número de estupideces posibles, mientras las señoritas se partían la caja. También fue la primera vez que utilizamos nuestro billete y nuestro pasaporte. Fue bastante violento, lo del pasaporte, ya que vino un armario ropero enorme que nos dijo "pass!". Iba con una chupa de cuero de estas de motoristas con una placa que ponía "POLIZEI", y a mí me dio un miedo que no veas, sobretodo porqué se tiró media hora mirando mi pasaporte (¡y el de los demás no!). Pero bueno, sanos y salvos llegamos a Munich.


Willkommen aus München

Y bien... ¿dónde está nuestro albergue? ¡Aquí al lado! ¡En Arnulfstrasse, es la misma calle de la estación! Lástima que la estación estuviese en Arnulfstrasse 1 y el albergue en Arnulfstrasse 102, por lo que tuvimos que patearnos Arnulfstrasee a patita porqué "a saber dónde nos lleva el tranvía". Curiosamente, en tranvía eran tres paradas y te dejaba justo enfrente del albergue, lo cual, después de patearnos Arnulfstrasse entera nos jodió aún más. Sobretodo porqué íbamos con las maletas (pobre Iñaki, que llevaba 40 kilos encima). Llegados ya al albergue conocimos a quien se convertiría en nuestro ídolo forever and ever: Son Goku. Son Goku y los canguros, de los que más adelante hablaré un poco, merecen un post aparte, como la Polenta.

Bien, dispuestos a patear Munich salimos del albergue, notando cierta rasquilla, un fresquillo un poco así... europeo. Lo que viene a ser frío invernal, vaya. Todos menos el Iñaki, que es feliz con manga corta. Bien, fuimos hacia Hauptbanhof en tranvía (ahora sí) colándonos, como el 90% de las veces que usamos el transporte público en Alemania. Pero, qué putada, que se puso a llover. Pero a llover MUCHO. ¿Qué hacemos? Buscamos un bar. Lástima que fuimos a parar a un bar de niñatos, donde la cerveza nos valía cara. Total, caras largas, hasta que la cerveza empezó a subir (habíamos comido cuatro fussilis en el tren, total...). Los 10 minutos siguientes a la cerveza, nos invadió la felicidad, y así fue como conocimos por primera vez la Marien Platz y la avenida principal de Munich, preciosa y limpísima. También conocimos el ayuntamiento, la estatua de María y las catedrales de por allí, que ahora no recuerdo cómo se llamaban. Andamos, andamos, andamos, conocimos el teatro muniqués, e incluso el sofisticado método de lavarse las manos que tienen los alemanes.




Cerca de la Marien Platz, foto realizada por nuestro amigo Sting


El Rathaus (ayuntamiento): en Alemania ya les llaman ratas y todo...


Esto no sé qué era, pero es bonito. Creo que era algo del gobierno, o así...

Después de un cansado y ajetreado día, volvimos al albergue, donde conocimos a los canguros, seres australianos que dormían 15 horas al día, porqué no tenían dinero para vivir y que comían bocadillos de plátano. Como he dicho antes, sólo por esta razón, ya merecen un post para ellos solos.

Nos despertamos al segundo día, sin haber salido el anterior, dispuestos a patear Munich, no sin antes hacer el paripé con el desayuno: pensábamos que estaba incluido pero... ¡no! Fuimos a desayunar, como quien no quiere la cosa, y después de prepararnos unos suculentos platos que nos ayudarían a subsistir 10 días, viene nuestra amiga Jessi-alemana y nos dice que nos hace falta el resguardo. "No lo tenemos", decimos. "Vamos a pedirlo, ahora volvemos". En la recepción nos dicen que si queremos desayunar, 5 euro más. ¡JA! Salimos decepcionados y hambrientos. Fuimos a parar a un McDonalds a desayunar (?), ya que en Munich NO hay supermercados en la avenida principal ni en las siguientes, sólo sitios donde venden cosméticos.

Después de esto, fuimos al Olympiapark, el complejo deportivo que está justo al lado del estadio olímpico (al que no entramos... para qué, si valía 4 euros, no estamos para tirar el dinero... xD). Allí, conocimos la primera parte de nuestro mortal ejército: los paten, patos despiadados que buscaban un poco de bocadillo de Nocilla que habíamos hecho hacía dos días, un bocadillo duro como la piedra, pero que ellos querían a toda costa. ¡Conquistaremos el mundo con los paten!


Iñaki con sus compatrioten




Paten en su máximo esplendor



Después de dar unas vueltas y subir hasta lo más alto del parque, donde la vista era privilegiada, y conocer a unos donostiarras, decidimos que era hora de llenar el buche. Así pues, nos dirigimos al Englischer Garten, el parque con pagoda china, dónde hay un biergarten, es decir, un jardín donde sirven cerveza, cosa que a los alemanes les encanta. Tuvimos tan mala suerte que empezó a llover y decidimos volver al metro. Conclusión: otro año tengo que volver al Englischer Garten. Fuimos a parar a Munchner Freiheit, zona de bares muniquesa, donde comimos en un kebab que a la noche tendría su historia, también. Llegó entonces uno de los momentos más memorables de todo el viaje. Os pongo en situación: Iñaki preguntándole a señor del kebab (que no hablaba ni pizca de inglés) dónde podíamos ir a tomar una copa.

Iñaki: - Drink... beer... where? (gesto de beber con porrón) Beer!
Sr. Kebab: - No... (señala reloj) No bar...
(Caras de decepción)
Sr. Kebab: - 7... 7 evening... (señala reloj) no... 7 evening, yes
(Caras de alegría)
Iñaki: - Where?
Sr. Kebab: - 7 evening... this and this and this and this and this and this... (señalando todas las calles adyacentes)

Flipamos en colores: había bares en todas las calles, sólo que abrían a partir de las 7. Hasta entonces, fuimos a preparar lo del día siguiente, los bocadillos y toda la pesca. Además, fuimos a ver una especie de fuente que había cerca de Marien Platz, donde un niño casi se esmorra, pero no se esmorró. Y a eso de las 7, sin el canguro (al cuál la novia no le dejaba venir con nosotros), y después de hacerle una exhibición de folklore español (cantándole "Me estoy quitando" y "Ichuguanabimailovaaa", gran hit de las Spice Girls) nos dirigimos hacia Munchner Freiheit, a un bar que el Iñaki había descubierto, con señoras vestidas de tirolesas. Vino el único camarero que no iba vestido de tirolés a atendernos, y nos dijo que le encantaba la Paulaner, así que todos pedimos Paulaner. Es un sitio genial, al que creo que todos los que visitéis Munich tenéis que ir. No me sé el nombre, pero estaba en Leopoldstrasse y los camareros vestían de tiroleses.


Cal Tirolés

Fuimos a cenar, más tarde, al kebab al que fuimos al mediodía. Después de las 10 de la noche, todo cambió. Apagaron las luces, entró un DJ y pusieron música: ¡el kebab se había convertido en disco-kebab! ¡Y ponían música en español! ¡Y la cerveza era barata! ¡Alemania mola! Pero... no todo es felicidad y el Iñaki se dio cuenta que había perdido su preciado anillo, por lo que después de buscarlo en el kebab, fuimos al bar de los tiroleses, a ver si allí lo tenían. Nos temiamos lo peor, una noche de lo más depresiva, hasta que el señor tirolés que no iba vestido de tirolés nos encontró el anillo. "I love you!" le dijo el Iñaki. El otro pobre, bastante flipando, le dijo "Thank you...". Entonces, ¡retomamos el rumbo! Después de buscar un bar, terminamos en un bar de jebiatas, rebautizado como el "Knayen" o "Y porqué nein?", pidiéndole canciones al DJ, que nos las ponía todas, el tío. El Iñaki cantaba con las señoras góticas alemanas canciones de Rammstein, mientras el Marín y yo le dábamos unos buenos tientos a las Weissbiers. Total, acabamos bastante pedos, volviendo a casa y cantando canciones de Mazinger (la de Gigatron, ¡qué mola!). Acabamos en el balcón, donde el Iñaki había dejado una cerveza enfriándose (porque no teníamos nevera y hacía un frío del carajo). Allí, en el balcón, después de varios intentos de abrir la cerveza con la barandilla del balcón, el chico de la habitación de al lado nos dejó el abrelatas, así que le dimos un poco de cerveza, pero el cabrón se la quería beber toda. El tío nos dio unas patatas con forma de... ¡canguros! Curiosamente la cangura no hacía más que decirnos "¡shh!" porqué se ve que hacíamos ruido en el balcón, cosa que seguro que es totalmente falsa, porqué todos nos conocéis y sabéis que cuando estamos tajados no hacemos nada de ruido...


En el Knayen, altamente alcoholizados

Y bueno, nos fuimos a dormir. Lo que pasó esa noche será digno de recordar para siempre, creo que jamás lo olvidaré. Al entrar del balcón hacia dentro, el Iñaki se había dejado los calcetines fuera en el balcón, así que me encargué de dárselos en persona y metérselos en la boca mientras estaba medio adormilado, en la litera de arriba. En la de abajo no dormía nadie (si dormía alguien, pero aún no había llegado), yo dormía en una con el Marín. Y bueno, cuando me desperté, a eso de las 6 de la mañana, con una resaca brutal, vi al Iñaki durmiendo abajo, mientras un hombre estaba quitando las cosas del Iñaki de la cama de arriba. "Estoy flipando", pensé, y me volví a dormir. Cuando un poco más tarde me desperté, el que flipaba era el Iñaki: "¿cómo he llegado aquí abajo?". Nos empezamos a reir, el tío de arriba del Iñaki era un armario ropero, tres veces el Polizei del tren, así que recibió el apodo de Yajirobai, ese gordo de Dragon Ball que tenía una espada. Entonces, el Marín dijo "si, a eso de las 6 y algo ha venido ese tío y se ha puesto a decirle al Iñaki 'Hey, man!', pero el Iñaki iba tan sobado que no se enteraba, así que ha quitado todas las cosas y las ha puesto en la mesa", cosa que aumentó nuestras ganas de cachondeo. Entonces, apareció el canguro y dijo "Oye, yo a este le he visto caerse esta noche de la litera y meterse a dormir aquí abajo", cosa que aumentó por diez nuestro cachondeo. ¡El Iñaki se había caído y sólo se había enterado el canguro que iba con antifaz y tapones para los oídos! ¡Increíble!

Rajándonos a piñón, fuimos tirando hacia la estación, para coger el siguiente tren, que nos llevaría a Praga. Mi opinión: Munich tiene mucho más de lo que yo os cuento aquí, por alguna cosa dicen que es la ciudad donde mejor se vive del mundo. Realmente estaba limpia y la gente es hiper-respetuosa y educada. Una ciudada a la que volveré sin ningún tipo de dudas. ¿Alguien se apunta?

sábado, 4 de agosto de 2007

La Polenta

Los fans estaban pidiendo ya un post sobre la polenta. Aquí lo tenéis, que lo disfrutéis.

¿Alguien sabe lo que es la polenta? Según palabras textuales de Wikipedia, la enciclopedia libre, la polenta " es un potaje, gacha o puche originario del norte de Italia". Yo (y mis dos compañeros) no había oído hablar de la polenta en mi vida, a pesar que se ve que en Suramérica es bastante conocida y común. ¿A que viene toda la historia de la polenta?

Pues resulta que el segundo día que pasamos en Venecia fuimos al Coop, una especie de Dia veneciano, situado en Piazzale di Roma. Aquella mañana habíamos comido en la Piazza di Santa Margherita un risotto buenísimo, pero caro, así que no podíamos permitirnos el lujo de cenar fuera, por lo que compramos algo para la cena. ¿Qué podíamos comprar? Al final, acabamos comprando pasta (¡qué más típico de Italia!), sobres con pasta de esos que echas en la olla con agua, y por último me fijé en un sobre raro, que nunca había visto. Ponía "Polenta ai funghi porcini", cosa que en el momento me hizo bastante gracia. Comentándolo con mis compañeros decidimos llamarle "el experimento", y decidimos cocinarlo aquella noche.

Después de que Iñaki hiciera un tupper lleno de fussilis al pesto (comida oficial del DS) para el próximo día en el tren, nos propusimos hacer el experimento para cenar. Era un momento delicado, si la cagábamos estábamos sin cena. Así pues, fuimos a por todas.

Según las instrucciones, la polenta debía echarse en una olla con agua y remover hasta que espesase. Así lo hicimos. Pero parecía que iba a saber a poco. Qué mejor, pues, que añadirle chorizo ibérico, al gusto patrio español, para hacerla, si cabe, aún más nuestra. Concretamente, mucho chorizo, lo cual propició luego comentarios como "sabe a chorizo". A los gritos de "¡sácala ya, que si no no cenamos!" o "¡déjala, que se haga un poco más!" conseguimos algo parecido a un puré raro. En el sobre ponía dejar a enfriar y luego comer o freir para comer caliente. Pero somos hombres ocupados, no podemos esperar que se enfríe. Así que fue al congelador, mientras nosotros dábamos un último paseo por las calles venecianas buscando a chicas para decirles "oye, tengo polenta en mi apartamento, ¿quieres venir a cenar?".


Polenta en congelador, hábitat innatural

Después de la inefectiva búsqueda, volvimos al apartamento. La polenta se había enfriado. Ahora parecía una especie de bizcocho. Sin perder tiempo, fue directamente a la sartén.


Si, amigos, como dice Marín al final del vídeo, hacía falta un vídeo más para ver cómo se le daba la vuelta a la polenta, como si fuera una tortilla. He aquí el vídeo.



Bien, una vez la polenta servida, sólo falta probarla. Nuestros héroes pasaron por el difícil momento de la novedad llamada polenta, la cuál buena pinta podéis ver que mucha mucha no tenía. Pero era la cena, así que había que comer. ¡Cómo fuese!



Después de catarla puedo decir y digo: la polenta mala no estaba, era un sabor nuevo. Cierto es que un ratito más en la sarten hubiera sido buena idea. Pero se podía comer, no lo vamos a negar. Tenía un regustillo a chorizo, quizás por el medio kilo de chorizo que le pusimos.


Polenta 2.0


Iñaki polenteando: "E tutta la polenta me la como con (...)"

Nota: un aprobado, casi llegando al notable. Lo malo es que desde que he llegado a España no he encontrado polenta en sobres, en el súper, ni en el Caprabo ni en ningún sitio. ¡En qué país vivimos!

viernes, 27 de julio de 2007

La bella Venecia

Ahora me toca a mí. Antes que nada, he reestructurado un poco esto, en el menú de la izquierda podéis ver cómo pone "Venecia" y debajo links a los posts relacionados con Venecia. Iré haciendo eso con cada ciudad, para ponerlo todo un poco más ordenado.

Canción de Venecia: ¡escúchala mientras lees!


Bueno, vamos a hablar sobre Venecia. Como ya todo el mundo ha dicho antes, Venecia en sí es preciosa. Me quedé flipando cuando a la vuelta la gente me preguntaba si olía mal. Nada más lejos de la realidad: de hecho, no es que huela bien ni mal, huele (obviamente) a mar, a sal, que es un olor que puede que haya a quien no le guste, aunque a mí me encanta. Pero no, no huele a cloaca ni nada por el estilo.


Venecia des de l'aire

Preciosa en todas sus facetas y sus edificios (es verdad eso que decía el Marín sobre los edificios patrimonio de la humanidad, muy fuerte), se notaba que era una ciudad mercante, donde ha habido y sigue habiendo pasta. Muy bonita la basílica de San Marco y la Plaza adyacente, aunque estuviese llena de palomas que no te dejaban ver el (bonito) suelo.


Interraileros en la Plaza San Marco, con la basílica al fondo.


Los viajes en el Vaporetto (el transporte veneciano, una especie de barco que ya habéis podido ver), lejos de los 25€ que nos costó la broma de los dos días de transporte, era bastante divertido, la verdad. A mí me lo pareció, al menos. También era una broma, facilísimo de colarse. Lástima que no nos dimos cuenta hasta que tuvimos el billete comprado.


Marín en Río Marín, cerca de la Fondamenta del Rio Marin (¡egocéntrico!)

No pudimos ir a nuestro hotel, el San Maurizio, por un "problema hidráulico", así que nuestra amiga Jessi (alias puta-india-mora-zorra-de-mierda, o las mismas palabras pero puestas en orden diferente, da lo mismo) nos llevó hasta un apartamento que nos vino de putísima madre, sobretodo en lo respectivo a la cocina, donde cocinamos delicias culinarias como la polenta, a la que le dedicaremos todo un post entero, no os preocupéis.


Polenta al chorizo ("tiene un extraño gusto a chorizo")

Cosas que tenéis que ver, si váis a Venecia: la Plaza San Marco, con su basílica y sus alrededores (Torre de l'Orologgio, Palazzo Ducale, Ponte dei Suspiri); un paseo por Rialto y por el Canareggio, dejándote perder por las calles cercanas a la Scuola Grande di San Rocco (xDDDD), viendo los magníficos escaparates plagados de máscaras y trajes venecianos; y por último un vistazo paseando cerquita del Gran Canal por el Dorsoduro, hasta la estación de Santa Lucia.


Torre de l'Orologgio


Foto pirata de la Basílica


Alumno aventajado

Para comer, magníficos risottos en la plaza de Santa Margherita: tened cuidado con cubierto y servicio, que las cosas os pueden salir por un ojo de la cara (por muy buena que esté la comida).

Para salir: evitar los sitios con mucha aglomeración, suelen ser los más caros (especialmente, "El Holandés Volador", sufrido en nuestras propias carnes). Aún así, la noche veneciana no parece especialmente alentadora para los fiesteros, al ser una ciudad básicamente turística y no de turismo joven, sino más bien de los 30 para arriba.


El Holandés Volador: tres cervezas (bastante normalitas) 15 € (y porqué el camarero se equivocó...)


Mi recomendación: ciudad a visitar una vez en la vida, pero poco rentable para Interrail. Búscate una chica (o un chico) y llévala (llévale) a una góndola, para dar un paseo romántico por los canales. Aprovecharás más el viaje y la estancia.